Dicen que los campanarios surgieron de las ansias del hombre por estirarse y llegar a Dios.
Dice mi experiencia que en muchas ciudades lo más visible en la lejanía, sobre los techos, son los campanarios.
Tal vez hubo un tiempo en que eran el único indicador del tiempo que pasaba, con sus relojes, con sus campanadas.
Hoy me atraen, me llaman la atención, escondidos entre los edificios modernos más altos que ellos.
