Él y sus hermanos corrían y jugaban ante una vista espectacular. Desplegaban su alegría pese al viento frío, pero huían si nos poníamos a menos de dos pasos, dejándolos al alcance de nuestra mano. Pero posaron para la foto, se quedaron inmóviles esos segundos con los ojitos fijos y llenos de picardía!!
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Día 311 – Tiempo de despertar
Con los días lindos, Fígaro quiere ir a dormir al patio. Con el calorcito, se despertó el tortugo. Empieza entonces un extraño espectáculo en el cual el tortugo, aparentemente necesitado de compañía, no se despega del gato ni a sol ni a sombra, intentando una y mil veces ubicarse junto a él.
Día 277 – El gato velador
Avenida Corrientes, librería de usados y disquería. Es común entrar a estos locales y encontrarse con un gato durmiendo entre los libros (cuando no sobre ellos) Esta vez no… Agazapado entre las vidrieras, un gato con cara de alienado. Con una venda en la pata trasera, el animalito tenía la pantalla observable alrededor de su cabeza y abría los ojos con susto. Pienso en cómo esa pantalla amplificaría el sonido brutal de la avenida para él y para sus orejitas sensibles… Lo curioso es que parecía elegir estar ahí, y no se metía dentro de la librería.
Día 225 – Te dejo dormir
Día 203 – Al sol
Día 194 – Refugios
Día 193 – Que mi madre no se entere
Que mi madre no vea la foto que le saqué… en realidad le saqué a los dos interesados a sus pies, que usan sus piernas como mampara diplomática gatuna. Esperan inocentemente que mi madre les de un pedacito.
Hoy hay bife con lomo… muchachos… no creo que tengan éxito, mucho lujo para ustedes!!
Día 190 – Pequeña morada
Metí la mano y el ambiente estaba calentito!! Me sentí contenta, ellos viven afuera con un poco de culpa de nuestra parte… pero saber que están bien me pone contenta. Luego vino desde el pequeño agujero el concierto de ronrones y maulliditos celebrando mi presencia a la puerta de su refugio.
Día 188 – Mañanas al sol
Llego de la escuela y han elegido su lugar al sol en el jardín, me miran, reflexionan unos segundos y me maullan para que los mime. Luego se me acercan. Mientras tanto, me encantó verlos con las patas entrelazadas… otras veces duermen abrazados. Al menos son compañeros, no están solitos…
Día 175 – Acompañante
Dicen que los perros son compañeros y los gatos son más independientes e indiferentes.
Nunca tuve perro, siempre tuve gatos. Y puedo decirles que tienen su personalidad y carácter, y que muchos son muy compañeros, a veces a extremos nunca pensados.
Cada vez que salgo, Octavio me acompaña hasta la esquina. Camina de colita parada al lado mío y si me adelanto me maulla desde atrás. Me doy vuelta, apura el paso. Doblo la esquina y viene atrás, y nos paramos en la parada del colectivo a esperar que pase. Yo lo mimo, el ronronea. Cuando viene el colectivo, desde arriba veo que se pega media vuelta y regresa al jardín.
Aclaro que este ritual a veces lo hacemos 2 y hasta 3 veces por día…









