Después del almuerzo, no hay como una siesta bajo el sol. Unos minutos reparadores, sobre todo cuando uno ha madrugado. Miraba por la ventana y veía la escena. Recordé los obreros que construían el Alto Palermo, que sentados con las piernas colgando en el vacío, sobre la viga que hoy es el techo del patio de comidas, se disponían a almorzar alegremente y disfrutar su tiempo de descanso…
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Autos con cara
Cuando era chica pensaba que los autos tenían cara. Que los faroles eran los ojos y tenían la boca ahí donde llevan la patente. En la nariz tenían tatuada la marca. Bueno, ver este autito me hizo acordar a todas esas fantasías de niña, parece que alguien siempre pensó en lo mismo que yo!!
Caminata gris
Maravillas de la ingeniería
Recomenzando
La estatua que está en el medio es la paz, y en torno a ella armaron un gracioso árbol de Navidad sobre la avenida, hoy desierta y llena de testimonios del festejo de la noche anterior. En principio nos causó gracia la “irreverencia”, pero luego pudimos apreciar ese mix de formalidad rígida y alegre celebración.
Día 317 – Estreno
Día 298 – Quién sabe lo que me gusta…
Día 288 – Distintas miradas
Día 275 – Los cables que unen los tejados
Día 235 – El cristal con que se mira
Dicen que todo depende del cristal con que se lo mire. Creo que nada es más cierto, y como todo dicho, deviene de una observación de la realidad.
Me gusta mirar el mundo a través de distintos cristales. En lo metafórico, tratar de ponerme en el lugar del otro. En lo literal, fotografiando, como en este caso, y en este, y en este también!!









