La espuma se asoma

Jugando con las olas

Siempre me gustó sentarme y ver las olas romper contra las rocas, golpear y generar espuma. En verano me gustaba sentarme allí donde cada embestida me salpicaba un poco.

Aquí, los perros jugaban con el agua. Había una grieta en las rocas que comunicaba con una cavidad más abajo. Las olas golpeaban contra las rocas, pero entraban en la cavidad con fuerza, de manera tal que el agua terminaba saltando por la grieta. Los perros ladraban mirando hacia abajo, a las olas que se movían más abajo. Cuando el agua los salpicaba, salían corriendo, saltando, ladrando.

El espectáculo duró un montón de tiempo, y no fue más que un detalle humorístico a un panorama por demás bello y gratificante.

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