Compartiendo el tiempo

Este es mi lugar

Este es mi lugar

Debo confesarlo: los meses que viví sola, no me sentí sola ni una vez. Disfruté el desierto de mi casa a montones. Pero cuando llegó Flor, todo cambió. Le agregó color, cariño, juegos, sorpresa a mi casa. Vuelva como vuelva, quiera estar sola o no, hay alguien que me espera cuando llego. Y cuando me pongo a leer, o a corregir, hay alguien que me acompaña y que me reclama una silla al lado de la mía.

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