La escaladora y los hilos sueltos

Alcanzame si podés

Atrápame si puedes

En mi casa, la gata no tiene lugar donde trepar. No hay lugar para un árbol en el balcón de un dos ambientes. Por eso, aprendió a abrir el placard, y se trepa escalando por mis pulloveres. Una vez arriba, me mira atenta y se niega a bajar, afilándose las uñas en las cajas de la baulera.

Este chiste hace que cada vez que me pongo un pullover, tengo que estar metiéndole para adentro los hilos que mi mascota le saca en su escalada, cuando no reparando algún agujero.

Gajes del oficio. Es el precio que se paga por su compañía y su amor!!

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