Un gustito

Fino y delicado

Fino y delicado

No me gusta ir a al psiquiatra, pero tengo que ir. Lo confieso.

Es la segunda vez que salgo ofuscada del consultorio, me incomoda ir, aunque reconozco que me hace bien. Por eso necesitaba un premio, un gusto, un estímulo. Y fue este saquito hermoso y delicado que vi en una vidriera. Con un leve brillito, hecho con cintas de raso, es una monada que me quise regalar en una mañana algo difícil.

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