Envuelta en naranja

Y en un momento, la tarde enrojeció

Y en un momento, la tarde enrojeció

Estaba haciendo una torta y de repente me di vuelta, y vi que mi casa se había teñido de naranja. Corrí al balcón y me encontré con el espectáculo magistral de los últimos rayos del sol que ya se había escondido tras el horizonte edificado. Todo era naranja, el naranja me envolvía, el naranja se respiraba. Y así quedé, unos minutos contemplando apagarse el cielo encendido y encenderse las luces de los edificios…

Ojalá mi cámara hubiera captado al menos algo de todo ese ambiente naranja espectacular…

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