Chorrear alegría

¿Quién te quita lo mojado?

¿Quién te quita lo mojado?

El Iguazú está muy lleno de agua, pero muy lleno. Los saltos generan inmensas nubes de agua al caer, que se elevan como por arte de explosiones y forman una niebla que nubla la visión.

Una hora en la punta de la pasarela, absorbidas por la vista, implicaron quedar sometidas al agua pulverizada que nos empapó de los pelos hasta la punta de los pies. Y meternos bajo aquel salto que casi caía sobre la pasarela fue terminar con las zapatillas tan llenas de agua que al caminar hacían “ploch ploch” y dejaban el rastro de agua.

Nunca olvidaré las caras de los que venían llegando y nos veían subir chorreando de manera literal. Ni el tendedero improvisado por la gente que, como nosotras, ponía toda su ropa al sol tras la experiencia de haber vivido las cataratas.

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