Avidez

Volver a las raices intelectuales

Volver a las raices intelectuales

Se me dio por leer, y volví a mis libros de historia. A aquellos que compré cuando era estudiante, de los que leí tal vez un capítulo aislado, y que dejé relegados “para leer algún día”. Después de tanto llamarme desde el estante al que fueron confinados, les llegó el turno. Pero para comprenderlos, y para mi asombro, y el de mis amigas colegas de Historia, los primeros apuntes del profesorado que retomé fueron los de Goñi, aquel profesor viejo loco cuya materia dejábamos para el final en vistas de otras materias más difíciles, y de momento, más importantes e interesantes.

Hoy le llegó la hora a la historia Contemporánea, a la que estoy disfrutando un montón y absorbiendo con avidez.

Del libro rescato frases como esta, sencillamente genial, que me hizo reir:

La filología fue la primera de las ciencias que consideró la evolución como su verdadera esencia. Desde luego fue afortunada, porque la Biblia guarda relativo silencio sobre la historia del lenguaje, mientras que los biólogos y geólogos sabían que es demasiado explícita acerca de la creación y la historia primitiva del globo. Por tanto, los filólogos corrieron mucho menos peligro de ser arrastrados por las aguas del Diluvio o tropezar en los obstáculos del Génesis 1 que sus desdichados colegas.

Eric Hobsbawm. “La era de las revoluciones, 1789-1848”.

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