Siempre llega la calma

Después del diluvio

Después del diluvio

Hoy amanecimos en un diluvio torrencial, que me acompañó hasta la escuela y me hizo trabajar empapada todo el día, con el recuerdo de los truenos y relámpagos que me despertaron en sobresalto la noche anterior. Pero como sucede en todos los aspectos de la vida, cuando llegué a casa y pude secarme los pies y templarme por fin con ropa seca, vi el sol ponerse entre nubes más pequeñas que las del amanecer. Siempre que llovió paró, y siempre que parece que el mundo se nos viene abajo, llegará el momento de la calma y la serenidad.

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