Día de revolución

Ta linda mi casita

Ta linda mi casita

A veces pasa, que uno siente que tiene que renovar las energías, limpiar hasta lo que no se ve y hacer que lo viejo fluya fuera de la vida.

Hoy hubo duelo en la escuela, y la super limpieza que yo quería hacer el fin de semana la hice hoy: si no trabajo en la escuela, trabajo en casa. Así, aspiradora, escoba, balde y trapo en mano, fui corriendo los muebles y limpiando hasta que no quedara ni una gota de polvo.

Fue algo muy fuerte, muy emocionante, porque al mover aquello que había estado quieto, aparecían signos de viejos tiempos, de viejas personas, y me renovaban el ímpetu de decir “fuera de mi vida!!” “se van de acá!!” y los tragaba con la aspiradora, o los despegaba con la rasqueta de alambre.

Finalmente quedó todo en paz, todo en orden. Ahora será tiempo de volver a comenzar…

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