Instinto de vida

Pichones de bestia

Pichones de bestia

Siempre da pena podar y cortar las plantas. Cuando tronché la planta-bestia que tenemos en el hall, que yo había donado cuando se me hizo inmanejable en el departamento, sentí una enorme tristeza por ese palo alto y flaco lleno de hojas que estaba desprendiendo de la planta. Y como esta bestia vegetal había llegado a mi casa como un humilde palito con dos hojitas nacidas de un corte de la planta que teníamos en el colegio, imité la experiencia y del tallo hice tres hijitos. Hoy están pujando por dar sus primeras raíces y hojas. Y he aquí la maravilla. Me pregunto cómo sabe la planta por qué yema sacar raíces y por cuál sacar las hojas. Son los milagros de la vida que crece y se multiplica en cuanto le damos la posibilidad.

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