Adiviné

Menos mal que la cubrí

Menos mal que la cubrí

Cuando llegó la bibliotequita de pino yo estaba feliz. Ahora viene la tarea de pintarla, darle una capa de barniz para protegerla y que no se manche. Pero antes, como la curiosidad mata al gato, la tapé hasta tanto pueda barnizarla. No sea cosa que aparezca von una pata de tierra sellada por ahí. La efectividad de mi idea creo que salta a la vista!!

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