Emoción

Mis pequeños Van Gogh

Cuando fui al museo Van Gogh en Amsterdam salí en shock. Me senté un rato en el jardín del Rijksmuseum y allí empecé a recuperarme. El ordenamiento cronológico de la obra del pintor, sumado a las notas sobre su vida me marcaron profundamente.

Vi las pinturas que hizo en Arles, en aquel lugar que visitamos. Vi su historia con Gaugin y el cuadro que pintó del ciruelo en flor celebrando el nacimiento de su sobrino y representando a la vida.

Al llegar a la última sala, la del final de su vida, la del asilo, su locura y su muerte, llegué a estas dos pinturas. Las contemplé largamente, me emocionaron mucho. Son de julio en Normandía. La Normandía que yo vi, la de los trigales ondulantes y los fardos de heno. ¿Cómo alguien ante semejante belleza, ante tan conmovedor milagro puede desear tanto morir que termina atentando contra sí?

Pasé por la tienda de recuerdos específicamente para buscar pequeñas reproducciones de esas pinturas y llevarlas. Hoy las encuadré finalmente. Tengo a la vista la Normandía bella que me fascinó de la mano de este pintor que captó tan maravillosamente su esencia y su sentimiento.

Me siento feliz.

Anuncios