Gouin

Belleza equina

La fiesta del pastel nos resultó poco más que un buen asado. Salimos a recorrer el pequeño pueblo, buscando artesanías genuinas en una feria de baratijas chinas de ocasión, buscando una chacarera en la plaza donde sonaba el reggaetón, y un pastelito recién frito que ya no existe, porque todos vienen prolijamente envueltos en papel film.

En las afueras (dos o tres manzanas más allá) estaba el corral de los caballos frente a los campos segados, los fardos y los cardos. 

Lindo para pasar el rato, el día, pero para no mucho más. Debe ser lindo el pueblo fuera de la fiesta. Porque así, a Gouin y su tradición gaucha se lo come el gentío y sus hábitos masificados.

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