Esperanzas y buenos deseos

Todo vale la pena

Después del intento fallido de la mini torta en una taza en el microondas, Laura me regaló un pequeño bowl de porcelana. Y ahí entra. Dice “todo vale la pena si te hace reir”.

En Laura encontré la amiga físicamente más cercana. No nos hace falta cambiarnos ni peinarnos siquiera, ya que para vernos no tenemos que salir a la calle.

Por eso, cuando llegamos de la calle sobrepasadas, cuando nos agarra la pena de la mañana, o un domingo a la noche melancólico, ella sube, o yo bajo; sacamos la mandolina para cortar berenjenas, la licuadora para hacer daikiri, conversamos las cosas mate de por medio, y vamos riendo, vamos fluyendo.

Agradezco su proximidad y la complicidad que hemos creado!!

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