El sobreviviente

Atardecer enrojecido

Hace unos años fotografié el arbolito desde un aula. Fue antes de que alguien dijera que tenía ramitas que entraban por las ventanas, dando pie al casero a que lo aserrara sin piedad. Aquella primavera lo observábamos anhelantes a ver si volvía a brotar. Y brotó, pero armó esa copa deforme y triste.

Este año lo miré… ya no se ven los rastros de aquella poda asesina; o al menos no, ahora que aún tiene hojas. Está en sus mejores días, rojo, como el atardecer que deja en silencio el patio y acalla las voces juveniles.

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