Tesoros de la gran ciudad

Ángeles

Escondida en el pequeño suburbio de Glew, a 30 km del centro de la ciudad y aún hoy a 90 minutos en tren, está la capilla de Santa Ana. En ella, Raul Soldi pasó 23 veranos pintando en sus paredes la historia de Santa Ana como si hubiera transcurrido en esa localidad que tanto quería. Incluyó los cardos, los vecinos, los edificios de Glew. Pero también aquellos rasgos renacentistas inconfundibles en su obra, como los instrumentos musicales de estos ángeles.

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