Filosofando

La última frase

La verdad que nos costó hacernos a la idea de que el próximo martes no habrá filosofía. Fueron doce clases, más o menos movilizantes, pero que siempre nos dejaron pensando. Y empezamos a sentir, con el correr de las semanas, que la filosofía nos poseía, se colaba en la vida cotidiana y empezaba a “complicar” las cosas. Discutir con aquellos que te vienen a decir “cómo son las cosas”, cuando martes a martes aprendimos que todo puede ser de otra manera, que no hay hechos, sólo interpretaciones… y que la subjetividad es una construcción.

Se acabaron las clases. Tal vez llegó el tiempo de leer, de dejar decantar, de reescuchar. De terminar de hacer carne la filosofía, o de empezar a filosofar por nosotras mismas.

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