Epílogo

Capítulo 1 – Diciembre de 2009

En poco menos de 3 horas darán las 12 y con el chocar de copas, la petardeada y los saludos de buenos deseos dejaremos atrás el 2009.

Es inevitable llegar aquí y hacer un balance. Cuando miro para atrás, encuentro que este año estuvo plagado de imágenes, y que las imágenes del proyecto reconstruyen un año de mi vida. Hilvanan personas significativas, sueños, desencantos, proyectos, angustias, éxitos, desafíos, recuerdos, melancolía, alegrías…

Empecé este proyecto sin demasiada expectativa (de hecho, lo desmerecí en un primer momento) y luego me entusiasmé. Munida de mi celular como humilde instrumento, traté de aguzar el ojo y captar lo que veía.

Esa agudeza se fue traspasando a mi vida; millones de fotos que no saqué fueron detalles que no pasaron desapercibidos: la cantidad de nidos en los árboles desnudos del invierno, los recorridos de las enredaderas en las paredes, el espectáculo de cada atardecer, las bellezas de la vida cotidiana.

Hubo días que costó sacar una foto; muchas veces no había ánimo, pero buscar algo para fotografiar era conectarme con la belleza, y de esta manera el proyecto me ayudó a superar momentos difíciles. Otras veces era pura fiaca, entonces el proyecto me ayudó a tener constancia en las cosas que emprendo; siempre había que tener la foto, aunque pasaran los días y subiera varias fotos juntas. Si habrá habido madrugadas de subir al blog las imágenes y redactarle las reflexiones con los párpados ya entrecerrados!!

Palabras aparte merecen mis visitantes, tanto los amigos que siempre están (y que solían llegar a través del Facebook) como aquellos que fueron mis compañeros de ruta en este proyecto, y que los conocí fotografiando; Ada desde España, Estela, pero sobre todo Chiruste que le metía zoom a todas las flores y bellezas que encontraba, y siempre tenía el ratito para pasarse y dejarme un comentario; ratito que tal vez no me supe hacer diariamente para corresponderle, aunque he visto todas sus fotos porque cada tanto me daba un atracón y las disfrutaba todas juntas.

Y llegó el final, y aunque cueste, es momento de cerrar la etapa. Cuesta, pero es lo más saludable. Año nuevo, vida nueva; hay que dar vuelta la hoja y empezar un nuevo álbum; uno más libre, uno de perfeccionamiento. Dejar el formato rígido de  “1 x día” y fluir en la vida con los ojos abiertos a la belleza para que mi corazón pueda sentirla.

Me voy agradecida a Dios por el aprendizaje, por los días vividos, por las fotos compartidas… Deseando que Dios los bendiga para que sus ojos sigan viendo, porque sólo así su corazón opdrá sentir con toda plenitud la vida que nos rodea.

Hasta siempre!!

Capítulo 2 – Diciembre de 2011

Que decir, me quedé trunca… faltaron fotos, faltaron comentarios, faltó tiempo. Hubo demasiadas cosas nuevas en mi vida y eso está bueno, pero también hubiera estado bueno tener este tiempo para la creatividad, para el relajarse, para el conectarse con lo bello y comunicarlo. Tal vez lo logré a medias, saqué bastantes fotos, como de a oleadas… tal vez ese sea la mejor manera de buscar estas “fotos del día”, que surjan cuando realmente hay una… Porque, convengamos, a veces encontrar la foto del día tiene mucho que ver con el ánimo y la capacidad de parar la cabeza un segundo, y esas cosas no siempre se logran.

Pero me voy contenta, cantando bajito, dispuesta a continuar con el día 366 una vez más. Porque sacar fotos, encontrar postales,  capturar momentos, ver y reflexionar con lo que vemos, es una tarea que uno lleva de por vida, haya una cámara o no. Mi cabeza está llena de fotos del día no fotografiables y no por ello menos valiosas. Seguiré por este camino con menos presiones, espero poder tener lindos resultados.

Entonces, me voy con mi cámara por ahí una vez más!!

Capítulo 3. Diciembre de 2015

Una vez más, llegué al final. Y el año que empezó como siempre, con ese larguísimo día 366 de subir las fotos significativas que iba sacando por la vida, se convirtió en un nuevo proyecto de una foto por día.

Llegué a esta nueva edición por la necesidad de encontrarme con lo lindo y lo importante de cada día. Fue como un manotazo de ahogado, un decir “la vida tiene sentido, valor y belleza aunque estés en la oscuridad más negra”. Necesitaba volver a abrir los ojos, y me di cuenta que empezaba a sacar más fotos, así que las empecé a publicar de nuevo, una por día, como en 2009.

Qué decir, surtió efecto, y cuando las miro, las recorro, me siento emocionada de todo lo que hice, de todo lo lindo que viví, y de todo lo que crecí y superé. Hoy digo gracias a Dios por cada día que me regaló, gracias a la vida por la belleza cotidiana, gracias al proyecto que me conectó de nuevo con las ganas de seguir adelante.

Ya saben, no abandono. Me voy con mi cámara por ahí a vivir este nuevo día 366 con los ojos bien abiertos. Porque al fin y al cabo, muchas veces las fotos más lindas son las que no se sacan, sino las que se guardan en el corazón.